Arquitectura neoclásica El siglo XVIII fue una época histórica contradictoria, marcada por la coexistencia de estilos como el Rococó, el Neoclasicismo, el Romanticismo y los inicios de la Revolución Industrial. Con la Ilustración surge una búsqueda del conocimiento objetivo y la historia como disciplina científica, con excavaciones arqueológicas en Pompeya y Herculano. Este siglo, conocido como el Siglo de las Luces, vio el auge del gusto neoclásico, inspirado en los principios de Vitruvio y la tradición greco-latina. Tras los excesos del Barroco y Rococó, surgió una arquitectura racional que recuperó la verdad estructural y dejó de priorizar los efectos visuales. El Neoclasicismo reflejó los principios intelectuales de la Ilustración, enfocándose en la función educativa y pública de los edificios. Nació el museo como espacio didáctico, con un diseño racional orientado a la pintura y la escultura. Arquitectos como Etienne Louis Boullée y Claude Nicolas Ledoux lideraron una «arquitectura parlante», usando formas geométricas puras y cargadas de simbolismo para expresar la función de los edificios, adelantándose a la arquitectura moderna. 1. Palacio Real de Madrid, España Fuente fotográfica: 1 – https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fznaki.fm%2Fes%2Fplaces%2Fpalacio-real-demadrid%2F&psig=AOvVaw1YtcFUTnwsBIg09wSzB_72&ust=1736012089886000&source=images&cd=vfe&opi=89978449&ved=0CBQQjRxqFwoTCIiwgJKL2ooDFQAAAAAdAAAAABAJ