La arquitectura de la DANA Hace muy poco la provincia de Valencia ha sufrido un trágico suceso que ha sido una de las noticias de todo el 2024. Todos sabemos que este es un tema delicado, pero no quería que en mi blog no hubiera un apartado dedicado a esta catástrofe que lamentablemente ha afectado a mi tierra, Valencia, así que me limitaré a hablar en la medida de lo posible de arquitectura. Este suceso me hizo reflexionar sobre la relación entre la construcción y la capacidad de las ciudades para enfrentar fenómenos climáticos extremos. La DANA, un evento meteorológico que trajo intensas lluvias, inundaciones y vientos fuertes, puso a prueba la infraestructura y el diseño de muchos pueblos de la provincia de Valencia, revelando las vulnerabilidades de su arquitectura frente a fenómenos naturales. Afortunadamente estas inundaciones no llegaron a la ciudad de Valencia, donde vivo, pero aunque esto no me haya afectado físicamente me ha afectado mucho psicológicamente, como a muchos valencianos. Yo puedo asegurar de primera mano el auténtico desastre que se produjo en algunos de los pueblos afectados. En mi caso estuve en Benetússer y Catarroja, lo que me hizo ponerme en la piel de todas aquellas personas que lo habían perdido prácticamente todo, aunque solo me centraré en las infraestructuras. Hay una frase que me gusta mucho que es la siguiente: «Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde«, y precisamente esto es lo que más me ha hecho reflexionar. Aunque no lo parezca nos pasamos más del 80% dentro de alguna edificación, lo que refleja la importancia de la arquitectura en este mundo. En cuanto a la tragedia de la DANA, las fuertes inundaciones se llevaron todo lo que pudieron por delante, y desgraciadamente el agua llegó a entrar en las casas de la gente, aunque no llegó a pasar de los primeros pisos mayoritariamente. A lo que quiero llegar es a la siguiente pregunta, ¿cuál es el papel de la arquitectura en este trágico suceso? Pues la verdad es que tiene un papel muy importante ya que hubieron muchas casas que quedaron destrozadas, pero a su vez hubieron muchísimas más que salvaron a la gente de aquello que le pudiera haber pasado. Aquellas personas que estuvieron en sus respectivas casas las cuales no fueron afectadas cuando ocurrieron las inundaciones se salvaron, y aquellas casas que si fueron afectadas hicieron el máximo esfuerzo para que no le ocurriera nada a todo aquello que contiene dentro, incluso llegando a salvar vidas. Para terminar quería volver a la frase que he formulado anteriormente: «Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde«. Me refiero a nuestras casas, nuestros hogares, nuestros lugares de descanso, de desconexión y de tranquilidad. El 90% de nuestros días los iniciamos levantándonos de la cama de nuestra casa y no somos conscientes de todo lo que hace por nosotros, no somos conscientes de todo el trabajo que hay detrás para que la mesa donde estudiamos no se caiga al piso de abajo o para que cuando nos estemos duchando el agua se vaya por un simple agujero que prácticamente ignoramos. Espero que después de la DANA la gente valore de verdad sus hogares y que ya no empiece a ver su casa solo como un lugar donde dormir y que nadie te moleste, sino como una protección, como un lugar que ha salvado la gente a miles de personas y que nos la podría salvar a nosotros algún día. Fuente fotográfica: Imagen propia